A LA MEMORIA DE SCHNAUZI

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NUNCA TE VAMOS A OLVIDAR

martes, 19 de febrero de 2013

ENTRAÑABLE Y CONMOVEDORA HISTORIA DE HACHIKO

                                                HACHIKO                            
En momentos como este en los cuales aún por sorprendente que parezca algún personaje actor/político manifiesta públicamente que los animales no tienen derecho a la libertad ni a la vida haciendo gala no solo de una falta absoluta de sensibilidad sino también de una extrema ignorancia, habría que preguntarse que legitima al ser humano a decidir que especie tiene o no derecho a la libertad y a la vida, teniendo en cuenta (en un ejemplo claro para un actor) que si resumiéramos la historia de la vida desde su origen en una maravillosa y larga obra de teatro, el actor que representara al ser humano aparecería unos pocos minutos antes de cerrar el telón pero irónicamente exigiría ser el director de la obra, el mejor pagado, el más promocionado , el que diseñara la decoración y el vestuario y el que eligiera a los actores y los despidiera a su antojo.

http://www.diariovasco.com/rc/20130213/mas-actualidad/cultura/canto-animales-tienen-derecho-201302130959.html

Lo dicho, en momentos como este hay historias que conmueven profundamente y llegan a lo más profundo del corazón, historias que hay que escribir con un nudo en la garganta y que merecen ser difundidas. Esta es la historia de Hachiko , perro de la raza Akita que fue adquirido en 1924 como mascota para regalárselo a su hija adolescente por el profesor de la Universidad de Tokio Eisaburo Ueno . Como por desgracia suele ocurrir con la compra de perros de raza, Hachiko viajó durante dos días en un vagón de tren hasta la estación de Shiburo donde fue recogido en un estado lamentable por el profesor, quien le ofreció un vaso de leche y consiguió reanimarlo cuando prácticamente se le daba por muerto.

                      PROF. EISABURO UENO
La hija de profesor abandona la casa paterna tras el embarazo para vivir con su esposo, con lo cual la situación cambia y en un principio Elisaburo piensa en buscarle otro hogar aunque abandona esta idea al encariñarse con el perro. Nace de esta relación entre el profesor y Hachiko una entrañable amistad y adoración mutua y es visible la veneración que Hachiko siente por su dueño, convirtiéndose en una escena entrañable y habitual el que día a día el perro acompañe al profesor a la estación y luego acuda a esperar a su dueño al regreso del trabajo.

  Esta maravillosa escena que formaba parte ya de la vida de ambos y de la de los transeuntes y dueños de comercios de la zona se ve tristemente interrumpida en 1925 cuando el profesor durante una de sus clases sufre una hemorragia cerebral que le produce la muerte.

Esa tarde como cada tarde Hachikō corrió a la estación a esperar la llegada del tren de su amo, pero desgraciadamente este no regreso, desconcertado no volvió esa noche a su casa. 


Hachiko se quedó a vivir en el mismo sitio frente a la estación donde esperaba cada día al profesor durante los siguientes 9 años de su vida. Día tras día, mes a mes, año tras año y soportando las inclemencias del tiempo Hachiko esperaba a su dueño cada día en el mismo lugar sin perder ni un solo momento la confianza en que apareciera.,

Hachikō era ya un personaje conocido y querido por mucha gente que solía acudir con frecuencia a la estación y habían sido testigos de cómo Hachikō acompañaba cada día al profesor Ueno antes de su muerte. Estas mismas personas fueron las que le cuidaron y alimentaron durante ese largo período. 


En Abril de 1934 se erigió en la estación de Shibuya, en el mismo lugar donde esperaba cada tarde a su querido amigo, una estatua de bronce en honor a Hachiko conocido como “el perro fiel”. En la inauguración estuvo presente el propio Hachiko. 


El 8 de Marzo de 1935 y con la mirada como siempre puesta en las puertas de salida de los viajeros se cerraron sus ojos, Hachiko murió victima de la edad y la enfermedad frente a la estación de Shibuya donde espero durante 9 años a su gran amigo el profesor, siendo un ejemplo de fidelidad, lealtad, sacrificio y entrega. Junto a la tumba del profesor un monolito recuerda a Hachiko. 


Cada 8 de Marzo se conmemora a Hachiko en la estación de Shibuya, lugar de visita de numerosas personas que homenajean a este pequeño gran héroe. 


Hachiko es el mayor exponente del grado de lealtad y fidelidad que los animales pueden profesar, son muchos los casos similares que se han observado en perros y gatos que son los animales con los cuales tenemos mayor grado de convivencia.

Pero también se han dado casos de cerdos que criados como mascotas han salvado la vida de su dueño, sabemos que los animales tienen conciencia de la muerte y el sufrimiento de sus congéneres y de los seres queridos, se puede observar como los elefantes ayudan a los moribundos y velan a los muertos, terneros que visitan cada día el lugar donde ha muerto uno de los suyos visiblemente alterados, enorme tristeza por la perdida de un ser querido, de las crías o de la pareja se puede observar en mamíferos y en aves (algunas especies se emparejan de por vida). Curiosa la imagen que hemos podido ver hace algunos días en varios medios de una buceadora que nada junto a un tiburón blanco sin que este le haga ningún daño. Los sentimientos no son privilegio exclusivo del ser humano, de hecho son los animales los que a menudo nos dan ejemplo de sensibilidad, sin duda ellos (todos) tienen tanto derecho como nosotros a la libertad y a la vida. 






VAYA DESDE AQUÍ NUESTRO PEQUEÑO HOMENAJE A HACHIKO, SIN DUDA EN EL CIELO DE LAS ALMAS BUENAS DONDE AHORA ESTÁ TIENE CADA DÍA A SU LADO A SU GRAN AMIGO EL PROFESOR UENO AL QUE ESPERÓ INCANSABLE DURANTE TANTOS AÑOS Y DEL QUE JAMÁS NADA PODRA SEPARARLE.


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